ABSTRAC
En el mundo al que actualmente hemos llamado globalizado existen innumerables fenómenos equiparados sólo a la propia complejidad de la que es sujeto. Las innumerables realidades que nos acontecen y a las que sólo es posible acceder a través del reconocimiento de ese gran Otro, son el pan nuestro de cada día.
La globalización que conocemos, es el efecto de una política económica de alcance mundial, es decir, es una decisión impuesta por la fuerza de la repetición mediática o más crudamente, por la razón del más fuerte (González. Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm)
Pero como expertos o estudiosos en Comunicación no sólo requerimos de esos aspectos, también necesitamos del entendimiento y comprensión de algo que parece simple a nuestros ojos, pero que al momento de aplicarlo comienza a causarnos tal ruido que es comprensible cuando hablamos de algo a lo que Maturana y Varela llamaron acoplamiento.
Esta palabra parece simple y sencilla, cuando se expresa que ésta se refiere no sólo a que el entorno modifica y exige al Sujeto, sino que el Sujeto también manifiesta esta regla para el entorno, es aquí cuando comienza a adquirir su verdadera dimensión, y más porque este sistema y sus componentes se convierten en autoreferenciales.
No es fácil hablar del mundo globalizado puede implicar muchas cosas, algunos asocian este término con el desarrollo de artefactos o la velocidad cada vez más acelerada a la que se mueve el mundo, entendido comúnmente como tecnología, pero esta palabra muchas veces es tan mencionada que pierde su verdadero sentido.
Hablando del término tecnología es importante mencionar que éste no sólo se refiere a las computadoras, Internet o los dispositivos más avanzados en el mercado. La tecnología es en la medida en que las personas ejercen el uso de los artefactos o dispositivos.
Así, el investigador debe mostrarse atento a estas cuestiones y entender que sólo a través del desarrollo de habilidades y capacidades será capaz de enfrentar los retos que le exigen el entorno que lo rodea, aquí es donde la cibercultura juega un papel principal.
Cibercultur@
Por ello mismo, cibercultur@ no significa usar intensivamente y de modo acrítico las computadoras y las tecnologías digitales. Tampoco significa, desde luego, rechazarlas de manera tajante por su origen extra-periférico. Significa, por el contrario, construir dialógicamente toda técnica ligada al espíritu, a la reflexividad construida y compartida dentro de redes horizontales de inteligencia distribuida en permanente movimiento y crecimiento (González, Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm).
Uno de los autores que se ha preocupado y ocupado por expandir esta idea es Jorge A. González, así el coordinador del texto Cibercultur@ e iniciación en la investigación hace hincapié en la siguiente idea:
Cibercultur@, en el sentido que lo expresamos, es una forma de empoderamiento que interesa tres frentes estratégicos: la información, el conocimiento y la capacidad de crear redes de acción para usar la información y el conocimiento en proyectos específicos de autogestión […]. Es una estrategia porque es perfectamente posible diseñar y avanzar de forma conciente y dialógica en el conocimiento y el desarrollo de cibercultur@. (González. Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm)
Entonces, el perfil del investigador se encamina al desarrollo de la cultura de comunicación, información y conocimiento. Esto se logra a través del cultivo de estos elementos base para la formación de la cultura de investigación, siempre en constante cambio.
Parece fácil decir “cultivo de las tres culturas”, pero es cierto, para lograr esto se requiere de un proceso en el que en las aulas los profesores son los que sirven como guía y en la vida cotidiana son los propios alumnos estudiosos de la Comunicación los que deben estar atentos a lo que a veces ocurre en su realidad inmediata.
Para entender más a fondo las ideas externadas en los párrafos anteriores, a continuación se presentan desarrolladas en la medida de lo posible.
Cultura de investigación
El desarrollo o cultivo de la cultura de investigación lleva implícitas las culturas de investigación, comunicación y conocimiento, por eso, antes de entrarle de lleno a éstas es necesario entender primero la idea más general, por así decirlo.
La actividad básica de desarrollar la ciencia y el pensamiento científico es precisamente lo que llamamos comúnmente investigación, la actividad de producir respuestas de conocimiento a preguntas precisas sobre composición, las condiciones y nuestras experiencias de la vida y del entorno complejo y la multidimensional (físico, biológico, social, simbólico, ecológico) en el que la vida misma se desarrolla. Una cosa es vivir y experimentar el mundo y otra volverlo intangible. (González, 2007, pág. 21)
Esta idea a la que hace referencia Jorge González se refiere a que los sujetos en vías a convertirse en investigadores expertos deben estar dispuestos a ir más allá de lo que parece que está establecido, también a entender que todo implica un proceso y que éste no está a la vuelta de la esquina, se necesita de dedicación, de esfuerzo, de reflexibidad, de la capacidad de crear redes sociales a pesar de las inclemencias del entorno y de tolerancia. En este punto de manera muy general se trastocan las tres culturas cultivo de las que se ha venido hablando.
Se entiende entonces que una de las habilidades del investigador es la de un ser sensible con los pies en la tierra y capaz de aprehender de los errores o conocimientos nuevos que se adquieren en la vida cotidiana y académica.
Un aspecto muy importante que es clave en el encuadre de las tres culturas es el contexto en el que nos encontramos en el que la tecnología, entendida como dispositivos, procesos en la construcción de redes sociales, así como formas en que se adquiere sentido, es vital para entender el papel del investigador.
Cultura de Conocimiento
Considerando la reflexibidad es una de las principales cualidades de estudios en Comunicación es importante destacar que lo vital que suele ser esta característica, sobre todo cuando se considera a la Cibercultur@ como clave en el desarrollo de la investigación.
Jorge González en el texto de Cibercultur@ e iniciación en la investigación menciona 16 ideas principales en las que se soporta la cultura del conocimiento. Sin que se haga una mención profunda a éstas, a continuación se presentan sólo a manera de acotación:
1. La realidad “real” y la realidad representada; 2. La realidad no está estructurada, es estructurable; Empirismos, apriorismos, constructivismo; 4. No existe “El” Método Científico: existen diversas formas de cientificidad; 5. “Datos, “evidencias” y observables; 6. Observables: información e interpretación; 7. Escalas de integración y perspectiva compleja; 8. Convertir problemas prácticos en problemas de conocimiento; 9. El programa metodológico; 10. De las preguntas a las técnicas; 11. La generación de Sistemas de Información (SI); 12. La producción de observables y hechos de investigación; 13. Tratamientos de segundo orden; 14. Procesos y operaciones de síntesis; 15. El oficio de investigar para comunicar y; 16. La realidad convertida en objeto de conocimiento comunicable. (González, 2007)
Así, estás ideas hacen referencia al proceso de investigación donde se parte de lo que podría ser la simple observación de la realidad a la conversión de un problema que nos afecta de manera directa a uno de conocimiento en el que se puede decir que se deja de lado la subjetivad para pasar a palabras de índole científico.
Aquí entra lo que menciona Jorge González cuando hace referencia a la idea 4 donde un método científico no es la clave para entender lo que no está claro, sino que depende del fenómeno que pretenda estudiarse para que las respuestas esperadas surjan de manera fluida. Incluso es más común de lo que parece que los investigadores tengan sus propios métodos, sin reglas sujetas a parámetros establecidos.
Pero también se requiere de la construcción y reconstrucción de la realidad, de un análisis y una interpretación. De una observación de tercer orden en la que se vaya más allá de lo establecido, pero considerando que tampoco la subjetividad del investigador debe imperar.
Todo depende de la habilidad del investigador y de la facilidad o sensibilidad que tenga para construir a partir de observables hechos para el enriquecimiento del trabajo de investigación.
Así, Jorge González plantea una serie de pensamientos complejos necesarios para la construcción de conocimiento, donde hace referencia al desarrollo del pensamiento de primero, segundo, tercer y cuarto orden. Un observable es la relación que establecemos entre una parte de información que proviene de las determinaciones del Objeto (O), y otra parte de interpretación que proviene de las determinantes del Sujeto (S) (González, 2007, pág. 55).
Pero los observables son sólo los primeros acercamientos a lo que podría constituirse como el pensamiento complejo, pues para éste aún falta del desarrollo de una mirada de segundo orden, donde la primera es la que nos proporcionan los observables. Esta segunda mirada es lo que González denomina Hecho.
Llamamos hecho, a un conjunto de relaciones que establecemos entre observables […]. Un hecho al igual que un observable, siempre es construido, y contiene las relaciones de segundo orden, en él establecemos relaciones sobre las relaciones que establecimos en un observable. (González, 2007, pág. 56).
Aquí comienza a complejizarse mucho más la parte de la investigación. Un ejemplo de observables es cuando se identifica un problema práctico, surgido de la cotidianidad, es decir, sólo se observa algo. El hecho es cuando ya no es sólo eso, sino que se identifican las magnitudes de ese observable con otro observable, tal es el caso de los costos de no resolver ese problema práctico. Pero el papel del investigador no se queda tampoco en esa mirada.
La mirada de tercer orden a la que aspira el estudioso de la Comunicación. Ésta es a la que Jorge González llama Enunciado teórico, éste es cuando se relaciona el hecho “a” con el hecho “b” y con el hecho “c” de una manera particular X (González, 2007, pág. 56).
Una mirada de cuanto orden se alcanza cuando el investigador construye o reconstruye teoría. Una teoría así es muy poderosa porque permite explicar un basto dominio de observables y hechos, y al mismo tiempo, puede ser especificada en teorías de concreción parcial, que se derivan de la teoría general. (González, 2007, pág. 58).
Es importante mencionar que las ideas mencionadas con anterioridad están constantemente intercaladas con las otras culturas y que es a través del lenguaje oral o escrito como logran palparse estas ideas
Cultura de Información
Como investigadores debemos contar con herramientas que nos sirvan en la reconstrucción de las realidades que son de nuestro interés, pero no se puede hacer sin una sistematización de la información que esté al alcance de nuestras manos, pero a la que mayormente hacemos a un lado por creer que siempre va a estar a nuestra disposición.
Los Sistemas de Información son elementos de sistematización de los que se sirve el investigador para el ordenamiento de ideas conformadoras del entorno que lo rodea. Estos sistemas pueden ser considerados como tecnología sólo por el hecho de permitir un manejo más hábil, fácil y concreto de la información no sólo para el investigador, sino para quien pueda tener acceso a dicha información.
Así, como se mencionaba anteriormente el uso de éstos sistemas pueden ser considerados como tecnología. Este término es importante cuando se hace referencia a Cibercultur@, no sólo por lo que significa, sino por aquello que implica. Entre los rasgos principales está el desarrollo de un pensamiento sistémico y complejo para el investigador, donde las formas en que se construyen objetos de estudio se vuelven cada vez más eficientes.
La información de los Sistemas está determinada por los datos a los que Jorge González cataloga como observables, hechos, enunciados teóricos e inclusos por teorías. Todo depende de la intención del investigador, así como de su capacidad de abstracción para con él y para con los demás.
Un Sistema de Información es clave para el desarrollo tecnológico de los expertos en Comunicación, no sólo porque lleva implícita la esencia del investigador, sino porque también permite a otros ser partícipes de esos procesos complejos.
Cultura de Comunicación
Todo lo que se ha mencionado anteriormente no serviría de nada si no se cuenta con la interacción con los Otros, así como la disponibilidad y la capacidad para el intercambio de información, de conocimiento.
Actualmente las fronteras que pudieron haber existido entre investigadores se han vuelto superficiales. La tecnología no sólo se refiere a los artefactos o dispositivos, también engloba construcciones de sentido, así que el intercambio de información para el enriquecimiento de la práctica de investigación es más que posible cuando se cuentan con Internet que facilita que este proceso se lleve a cabo.
Ahora existe la Educación a Distancia, videoconferencias, correos electrónicos que permiten la construcción de redes sociales de investigación, porque de nada sirve el conocimiento que se queda guardado en la egoteca personal, sobre cuando se cuenta con los medios para no hacerlo de esa manera.
Pero no sólo puede usarse ese medio, recordemos que en su momento existía el correo, donde las cartas llevan directamente a las manos de las personas a las que eran dirigidas, ¿eso era tecnología? Por supuesto que sí, todo depende del uso que se le dé, incluso a un “simple” bolígrafo.
La construcción de redes sociales es un tema muy interesante, sobre todo cuando existen comunidades de investigación preocupadas por los problemas sociales que pueden ser los más comunes, pero que siempre están a la espera de su resolución, aunque recordemos que no todo depende del investigador. Las políticas públicas se encargan de aplicar las soluciones que los investigadores dan a determinados fenómenos.
Comunidad Emergente de Conocimiento (CEC)
Estas comunidades, colectivos o grupos desarrollan la investigación, pero no de la forma aburrida y tediosa como se enseña en la escuela, lo hacen por el hecho de querer hacerlo y porque su propósito es aprender a investigar investigando. Éstas también son redes sociales de investigación.
Una CEC es la unidad responsable para desarrollar y reproducir el modelo deseado de cibercultur @ en cada CCD[1]. Está formada por el responsable del CCD o coordinador/nodo, un promotor comunitario, un investigador de campo, alumnos de educación básica media y maestros y sectores de la comunidad. (González, Disponible en: http://labcomplex.ceiich.unam.mx/seminarioIPN/01_eMexi.html)
Así, no sólo se trata de investigación en las grandes urbes, mientras se cuente con la disposición y el entusiasmo para desarrollar investigación, cualquier espacio, por muy incomunicado que esté, va a ser toda una experiencia en el desarrollo de la cultura de investigación.
Pero muchos son los obstáculos a los que nos enfrentamos aquellos que por determinadas situaciones hemos decidido formar parte de una Comunidad Emergente de Conocimiento.
La convivencia entre nosotros, seres sociales, de por sí ya es complicada, ahora hay que agregarle el trabajo y las diferencias que son características de las personas. Así, cuando alguien se decide a trabajar en equipo está asumiendo no sólo una responsabilidad para con él, sino para los otros miembros del grupo y con la sociedad, donde puede llegar a convertirse en una persona indispensable para el trabajo.
La investigación por el sólo gusto de hacerla ya es gratificante, ahora hay que agregarle que el bien no sólo es para le investigador, sino para la realidad inmediata o no inmediata de la que se esté ocupando.
CONCLUSIÓN
Nuestra labor como estudiosos de Comunicación está no sólo para con nosotros sino para los que nos rodean. De nada sirve enfrascarnos en resultados que son sólo para nosotros, ya que actualmente existen los medios suficientes para quitar esas barreras impuestas no sólo por el espacio, sino por nosotros mismos.
El desarrollo de la cultura de investigación que implica el desarrollo de la cultura de conocimiento, información y comunicación es elemental si pretendemos ser los investigadores sensibles y capaces de enfrentar los obstáculos que nos depara el egreso de la licenciatura. Para ello, desde ahora, es necesario participar en Comunidades Emergentes de Conocimiento (CEC) en las que el objetivo en común sea a prender a investigar investigando.
Un ejemplo de estas comunidades es la que se formó en el grupo 1701, de la preespecialidad de Investigación y Docencia, en la carrera de Comunicación. Muchos problemas surgen en la convivencia, pero también es cierto que muchas veces pesa más el trabajo que se debe hacer, sobre todo cuando se trabaja con 16 personas con caracteres completamente diferentes. Hay que considerar que en las diferencias es donde se encuentra lo rico del trabajo, pero de nada sirve si estás no son aprovechas.
Hay que ocuparnos en investigar investigando, esa es nuestra labor, ese es el camino que elegimos.
[1] Centro Comunitario Digital
En el mundo al que actualmente hemos llamado globalizado existen innumerables fenómenos equiparados sólo a la propia complejidad de la que es sujeto. Las innumerables realidades que nos acontecen y a las que sólo es posible acceder a través del reconocimiento de ese gran Otro, son el pan nuestro de cada día.
La globalización que conocemos, es el efecto de una política económica de alcance mundial, es decir, es una decisión impuesta por la fuerza de la repetición mediática o más crudamente, por la razón del más fuerte (González. Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm)
Pero como expertos o estudiosos en Comunicación no sólo requerimos de esos aspectos, también necesitamos del entendimiento y comprensión de algo que parece simple a nuestros ojos, pero que al momento de aplicarlo comienza a causarnos tal ruido que es comprensible cuando hablamos de algo a lo que Maturana y Varela llamaron acoplamiento.
Esta palabra parece simple y sencilla, cuando se expresa que ésta se refiere no sólo a que el entorno modifica y exige al Sujeto, sino que el Sujeto también manifiesta esta regla para el entorno, es aquí cuando comienza a adquirir su verdadera dimensión, y más porque este sistema y sus componentes se convierten en autoreferenciales.
No es fácil hablar del mundo globalizado puede implicar muchas cosas, algunos asocian este término con el desarrollo de artefactos o la velocidad cada vez más acelerada a la que se mueve el mundo, entendido comúnmente como tecnología, pero esta palabra muchas veces es tan mencionada que pierde su verdadero sentido.
Hablando del término tecnología es importante mencionar que éste no sólo se refiere a las computadoras, Internet o los dispositivos más avanzados en el mercado. La tecnología es en la medida en que las personas ejercen el uso de los artefactos o dispositivos.
Así, el investigador debe mostrarse atento a estas cuestiones y entender que sólo a través del desarrollo de habilidades y capacidades será capaz de enfrentar los retos que le exigen el entorno que lo rodea, aquí es donde la cibercultura juega un papel principal.
Cibercultur@
Por ello mismo, cibercultur@ no significa usar intensivamente y de modo acrítico las computadoras y las tecnologías digitales. Tampoco significa, desde luego, rechazarlas de manera tajante por su origen extra-periférico. Significa, por el contrario, construir dialógicamente toda técnica ligada al espíritu, a la reflexividad construida y compartida dentro de redes horizontales de inteligencia distribuida en permanente movimiento y crecimiento (González, Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm).
Uno de los autores que se ha preocupado y ocupado por expandir esta idea es Jorge A. González, así el coordinador del texto Cibercultur@ e iniciación en la investigación hace hincapié en la siguiente idea:
Cibercultur@, en el sentido que lo expresamos, es una forma de empoderamiento que interesa tres frentes estratégicos: la información, el conocimiento y la capacidad de crear redes de acción para usar la información y el conocimiento en proyectos específicos de autogestión […]. Es una estrategia porque es perfectamente posible diseñar y avanzar de forma conciente y dialógica en el conocimiento y el desarrollo de cibercultur@. (González. Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm)
Entonces, el perfil del investigador se encamina al desarrollo de la cultura de comunicación, información y conocimiento. Esto se logra a través del cultivo de estos elementos base para la formación de la cultura de investigación, siempre en constante cambio.
Parece fácil decir “cultivo de las tres culturas”, pero es cierto, para lograr esto se requiere de un proceso en el que en las aulas los profesores son los que sirven como guía y en la vida cotidiana son los propios alumnos estudiosos de la Comunicación los que deben estar atentos a lo que a veces ocurre en su realidad inmediata.
Para entender más a fondo las ideas externadas en los párrafos anteriores, a continuación se presentan desarrolladas en la medida de lo posible.
Cultura de investigación
El desarrollo o cultivo de la cultura de investigación lleva implícitas las culturas de investigación, comunicación y conocimiento, por eso, antes de entrarle de lleno a éstas es necesario entender primero la idea más general, por así decirlo.
La actividad básica de desarrollar la ciencia y el pensamiento científico es precisamente lo que llamamos comúnmente investigación, la actividad de producir respuestas de conocimiento a preguntas precisas sobre composición, las condiciones y nuestras experiencias de la vida y del entorno complejo y la multidimensional (físico, biológico, social, simbólico, ecológico) en el que la vida misma se desarrolla. Una cosa es vivir y experimentar el mundo y otra volverlo intangible. (González, 2007, pág. 21)
Esta idea a la que hace referencia Jorge González se refiere a que los sujetos en vías a convertirse en investigadores expertos deben estar dispuestos a ir más allá de lo que parece que está establecido, también a entender que todo implica un proceso y que éste no está a la vuelta de la esquina, se necesita de dedicación, de esfuerzo, de reflexibidad, de la capacidad de crear redes sociales a pesar de las inclemencias del entorno y de tolerancia. En este punto de manera muy general se trastocan las tres culturas cultivo de las que se ha venido hablando.
Se entiende entonces que una de las habilidades del investigador es la de un ser sensible con los pies en la tierra y capaz de aprehender de los errores o conocimientos nuevos que se adquieren en la vida cotidiana y académica.
Un aspecto muy importante que es clave en el encuadre de las tres culturas es el contexto en el que nos encontramos en el que la tecnología, entendida como dispositivos, procesos en la construcción de redes sociales, así como formas en que se adquiere sentido, es vital para entender el papel del investigador.
Cultura de Conocimiento
Considerando la reflexibidad es una de las principales cualidades de estudios en Comunicación es importante destacar que lo vital que suele ser esta característica, sobre todo cuando se considera a la Cibercultur@ como clave en el desarrollo de la investigación.
Jorge González en el texto de Cibercultur@ e iniciación en la investigación menciona 16 ideas principales en las que se soporta la cultura del conocimiento. Sin que se haga una mención profunda a éstas, a continuación se presentan sólo a manera de acotación:
1. La realidad “real” y la realidad representada; 2. La realidad no está estructurada, es estructurable; Empirismos, apriorismos, constructivismo; 4. No existe “El” Método Científico: existen diversas formas de cientificidad; 5. “Datos, “evidencias” y observables; 6. Observables: información e interpretación; 7. Escalas de integración y perspectiva compleja; 8. Convertir problemas prácticos en problemas de conocimiento; 9. El programa metodológico; 10. De las preguntas a las técnicas; 11. La generación de Sistemas de Información (SI); 12. La producción de observables y hechos de investigación; 13. Tratamientos de segundo orden; 14. Procesos y operaciones de síntesis; 15. El oficio de investigar para comunicar y; 16. La realidad convertida en objeto de conocimiento comunicable. (González, 2007)
Así, estás ideas hacen referencia al proceso de investigación donde se parte de lo que podría ser la simple observación de la realidad a la conversión de un problema que nos afecta de manera directa a uno de conocimiento en el que se puede decir que se deja de lado la subjetivad para pasar a palabras de índole científico.
Aquí entra lo que menciona Jorge González cuando hace referencia a la idea 4 donde un método científico no es la clave para entender lo que no está claro, sino que depende del fenómeno que pretenda estudiarse para que las respuestas esperadas surjan de manera fluida. Incluso es más común de lo que parece que los investigadores tengan sus propios métodos, sin reglas sujetas a parámetros establecidos.
Pero también se requiere de la construcción y reconstrucción de la realidad, de un análisis y una interpretación. De una observación de tercer orden en la que se vaya más allá de lo establecido, pero considerando que tampoco la subjetividad del investigador debe imperar.
Todo depende de la habilidad del investigador y de la facilidad o sensibilidad que tenga para construir a partir de observables hechos para el enriquecimiento del trabajo de investigación.
Así, Jorge González plantea una serie de pensamientos complejos necesarios para la construcción de conocimiento, donde hace referencia al desarrollo del pensamiento de primero, segundo, tercer y cuarto orden. Un observable es la relación que establecemos entre una parte de información que proviene de las determinaciones del Objeto (O), y otra parte de interpretación que proviene de las determinantes del Sujeto (S) (González, 2007, pág. 55).
Pero los observables son sólo los primeros acercamientos a lo que podría constituirse como el pensamiento complejo, pues para éste aún falta del desarrollo de una mirada de segundo orden, donde la primera es la que nos proporcionan los observables. Esta segunda mirada es lo que González denomina Hecho.
Llamamos hecho, a un conjunto de relaciones que establecemos entre observables […]. Un hecho al igual que un observable, siempre es construido, y contiene las relaciones de segundo orden, en él establecemos relaciones sobre las relaciones que establecimos en un observable. (González, 2007, pág. 56).
Aquí comienza a complejizarse mucho más la parte de la investigación. Un ejemplo de observables es cuando se identifica un problema práctico, surgido de la cotidianidad, es decir, sólo se observa algo. El hecho es cuando ya no es sólo eso, sino que se identifican las magnitudes de ese observable con otro observable, tal es el caso de los costos de no resolver ese problema práctico. Pero el papel del investigador no se queda tampoco en esa mirada.
La mirada de tercer orden a la que aspira el estudioso de la Comunicación. Ésta es a la que Jorge González llama Enunciado teórico, éste es cuando se relaciona el hecho “a” con el hecho “b” y con el hecho “c” de una manera particular X (González, 2007, pág. 56).
Una mirada de cuanto orden se alcanza cuando el investigador construye o reconstruye teoría. Una teoría así es muy poderosa porque permite explicar un basto dominio de observables y hechos, y al mismo tiempo, puede ser especificada en teorías de concreción parcial, que se derivan de la teoría general. (González, 2007, pág. 58).
Es importante mencionar que las ideas mencionadas con anterioridad están constantemente intercaladas con las otras culturas y que es a través del lenguaje oral o escrito como logran palparse estas ideas
Cultura de Información
Como investigadores debemos contar con herramientas que nos sirvan en la reconstrucción de las realidades que son de nuestro interés, pero no se puede hacer sin una sistematización de la información que esté al alcance de nuestras manos, pero a la que mayormente hacemos a un lado por creer que siempre va a estar a nuestra disposición.
Los Sistemas de Información son elementos de sistematización de los que se sirve el investigador para el ordenamiento de ideas conformadoras del entorno que lo rodea. Estos sistemas pueden ser considerados como tecnología sólo por el hecho de permitir un manejo más hábil, fácil y concreto de la información no sólo para el investigador, sino para quien pueda tener acceso a dicha información.
Así, como se mencionaba anteriormente el uso de éstos sistemas pueden ser considerados como tecnología. Este término es importante cuando se hace referencia a Cibercultur@, no sólo por lo que significa, sino por aquello que implica. Entre los rasgos principales está el desarrollo de un pensamiento sistémico y complejo para el investigador, donde las formas en que se construyen objetos de estudio se vuelven cada vez más eficientes.
La información de los Sistemas está determinada por los datos a los que Jorge González cataloga como observables, hechos, enunciados teóricos e inclusos por teorías. Todo depende de la intención del investigador, así como de su capacidad de abstracción para con él y para con los demás.
Un Sistema de Información es clave para el desarrollo tecnológico de los expertos en Comunicación, no sólo porque lleva implícita la esencia del investigador, sino porque también permite a otros ser partícipes de esos procesos complejos.
Cultura de Comunicación
Todo lo que se ha mencionado anteriormente no serviría de nada si no se cuenta con la interacción con los Otros, así como la disponibilidad y la capacidad para el intercambio de información, de conocimiento.
Actualmente las fronteras que pudieron haber existido entre investigadores se han vuelto superficiales. La tecnología no sólo se refiere a los artefactos o dispositivos, también engloba construcciones de sentido, así que el intercambio de información para el enriquecimiento de la práctica de investigación es más que posible cuando se cuentan con Internet que facilita que este proceso se lleve a cabo.
Ahora existe la Educación a Distancia, videoconferencias, correos electrónicos que permiten la construcción de redes sociales de investigación, porque de nada sirve el conocimiento que se queda guardado en la egoteca personal, sobre cuando se cuenta con los medios para no hacerlo de esa manera.
Pero no sólo puede usarse ese medio, recordemos que en su momento existía el correo, donde las cartas llevan directamente a las manos de las personas a las que eran dirigidas, ¿eso era tecnología? Por supuesto que sí, todo depende del uso que se le dé, incluso a un “simple” bolígrafo.
La construcción de redes sociales es un tema muy interesante, sobre todo cuando existen comunidades de investigación preocupadas por los problemas sociales que pueden ser los más comunes, pero que siempre están a la espera de su resolución, aunque recordemos que no todo depende del investigador. Las políticas públicas se encargan de aplicar las soluciones que los investigadores dan a determinados fenómenos.
Comunidad Emergente de Conocimiento (CEC)
Estas comunidades, colectivos o grupos desarrollan la investigación, pero no de la forma aburrida y tediosa como se enseña en la escuela, lo hacen por el hecho de querer hacerlo y porque su propósito es aprender a investigar investigando. Éstas también son redes sociales de investigación.
Una CEC es la unidad responsable para desarrollar y reproducir el modelo deseado de cibercultur @ en cada CCD[1]. Está formada por el responsable del CCD o coordinador/nodo, un promotor comunitario, un investigador de campo, alumnos de educación básica media y maestros y sectores de la comunidad. (González, Disponible en: http://labcomplex.ceiich.unam.mx/seminarioIPN/01_eMexi.html)
Así, no sólo se trata de investigación en las grandes urbes, mientras se cuente con la disposición y el entusiasmo para desarrollar investigación, cualquier espacio, por muy incomunicado que esté, va a ser toda una experiencia en el desarrollo de la cultura de investigación.
Pero muchos son los obstáculos a los que nos enfrentamos aquellos que por determinadas situaciones hemos decidido formar parte de una Comunidad Emergente de Conocimiento.
La convivencia entre nosotros, seres sociales, de por sí ya es complicada, ahora hay que agregarle el trabajo y las diferencias que son características de las personas. Así, cuando alguien se decide a trabajar en equipo está asumiendo no sólo una responsabilidad para con él, sino para los otros miembros del grupo y con la sociedad, donde puede llegar a convertirse en una persona indispensable para el trabajo.
La investigación por el sólo gusto de hacerla ya es gratificante, ahora hay que agregarle que el bien no sólo es para le investigador, sino para la realidad inmediata o no inmediata de la que se esté ocupando.
CONCLUSIÓN
Nuestra labor como estudiosos de Comunicación está no sólo para con nosotros sino para los que nos rodean. De nada sirve enfrascarnos en resultados que son sólo para nosotros, ya que actualmente existen los medios suficientes para quitar esas barreras impuestas no sólo por el espacio, sino por nosotros mismos.
El desarrollo de la cultura de investigación que implica el desarrollo de la cultura de conocimiento, información y comunicación es elemental si pretendemos ser los investigadores sensibles y capaces de enfrentar los obstáculos que nos depara el egreso de la licenciatura. Para ello, desde ahora, es necesario participar en Comunidades Emergentes de Conocimiento (CEC) en las que el objetivo en común sea a prender a investigar investigando.
Un ejemplo de estas comunidades es la que se formó en el grupo 1701, de la preespecialidad de Investigación y Docencia, en la carrera de Comunicación. Muchos problemas surgen en la convivencia, pero también es cierto que muchas veces pesa más el trabajo que se debe hacer, sobre todo cuando se trabaja con 16 personas con caracteres completamente diferentes. Hay que considerar que en las diferencias es donde se encuentra lo rico del trabajo, pero de nada sirve si estás no son aprovechas.
Hay que ocuparnos en investigar investigando, esa es nuestra labor, ese es el camino que elegimos.
[1] Centro Comunitario Digital
FUENTES DE INFORMACIÓN
Bibliografía
GONZÁLEZ, J. (coordinador), Amozurrutia J. y Maass M. (2007). Cibercultur@ e iniciación en la investigación. México: CONACULTA; Instituto Mexiquense de Cultura y; Universidad Nacional Autónoma de México.
Cibergrafía
GONZÁLEZ, J. Cibercultur@ como estrategia de comunicación compleja desde la periferia. México: LabCOMplex; Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades y Universidad Nacional Autónoma de México . Recuperado el 5 de enero de 2008. Disponible en: http://www.wacc-al.net/wacc-SeminarioMigrantes/ponencias/cibercultur@.htm
GONZÁLEZ, J., Amozurritia J. y Maass M. De e-México a e-Conocimiento. De los centros comunitarios digitales a las comunidades emergentes de conocimiento local. México: Lab COMplex - CEIICH. Recuperado el 6 de diciembre de 2008. Disponible en: http://labcomplex.ceiich.unam.mx/seminarioIPN/01_eMexi.html
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